Cada 13 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, fecha que busca promover una cultura de prevención, preparación y respuesta frente a situaciones que puedan afectar a las personas y comunidades.
Los desastres y emergencias pueden generar consecuencias que van más allá de los daños materiales o físicos. La exposición a situaciones de alto impacto puede provocar miedo, confusión, angustia, sensación de pérdida de control y otras reacciones emocionales esperables frente a acontecimientos de esta naturaleza.
En este contexto, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) constituyen una herramienta de apoyo inicial destinada a brindar contención y orientación a personas que han vivido una situación potencialmente traumática. Su objetivo es ofrecer una respuesta humana, práctica y oportuna que contribuya a disminuir el malestar inmediato y favorecer la recuperación.
Brindar Primeros Auxilios Psicológicos implica, entre otras acciones:
- Acercarse de manera respetuosa y transmitir calma y seguridad.
- Escuchar a la persona, respetando sus tiempos y sin presionarla para que relate lo sucedido.
- Identificar sus necesidades más inmediatas y priorizar aquellas que requieran atención.
- Entregar información clara, sencilla y pertinente respecto de los apoyos disponibles.
- Facilitar el contacto con familiares, personas significativas o redes de apoyo.
- Favorecer acciones básicas de autocuidado, como descanso, alimentación e hidratación.
- Reconocer señales que requieran una evaluación o atención especializada y facilitar la derivación correspondiente.
En situaciones de alta tensión o ansiedad, la respiración puede utilizarse como una herramienta de regulación. Se puede invitar a la persona a respirar de manera lenta y cómoda, inhalando suavemente por la nariz y exhalando de forma más prolongada por la boca, sin forzar el ritmo. Repetir este ejercicio durante algunos ciclos puede contribuir a disminuir la activación fisiológica, favorecer la concentración en el momento presente y recuperar gradualmente una mayor sensación de calma y control.
Es importante recordar que no todas las personas reaccionan de la misma manera frente a una emergencia. Algunas pueden necesitar hablar sobre lo ocurrido, mientras que otras pueden requerir espacio, información concreta o apoyo práctico. Por esta razón, acompañar de manera respetuosa, sin juzgar ni minimizar lo que la persona está experimentando, constituye una parte fundamental de la respuesta.
La reducción del riesgo de desastres también considera la preparación para abordar sus consecuencias emocionales. Contar con conocimientos básicos sobre Primeros Auxilios Psicológicos permite fortalecer la capacidad de respuesta de las personas y organizaciones, favoreciendo entornos más preparados, seguros y resilientes.
Prepararnos también es saber cómo actuar, contener y acompañar cuando una emergencia ocurre.
Medicina Preventiva Programa “Salud Mental”
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