Durante el período estival aumentan las actividades recreativas al aire libre, especialmente aquellas asociadas al uso de piscinas. En este contexto, el consumo de alcohol suele normalizarse como parte del descanso y la socialización. Sin embargo, la combinación de alcohol y piscinas representa un riesgo significativo para la seguridad y la salud, incrementando la probabilidad de accidentes graves y evitables.
Efectos del alcohol en contextos acuáticos
El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central, afectando funciones esenciales como la coordinación motora, el equilibrio, los reflejos y el juicio, las que se ven intensificadas por las altas temperaturas, la exposición prolongada al sol y la deshidratación.
En ambientes acuáticos, estos efectos pueden traducirse en conductas imprudentes, tales como correr en superficies resbaladizas, realizar saltos peligrosos, subestimar la profundidad de la piscina o sobreestimar las propias capacidades físicas. Además, el alcohol genera una falsa sensación de seguridad, aumentando la toma de riesgos innecesarios.
Riesgo de accidentes y ahogamiento
Una proporción significativa de los accidentes en piscinas está asociada al consumo de alcohol. La disminución de la capacidad de reacción dificulta responder adecuadamente ante caídas, golpes o situaciones de emergencia. Asimismo, el alcohol puede afectar la respiración y la capacidad de flotación, incrementando el riesgo de ahogamiento incluso en personas que saben nadar.
Disminución de la capacidad de supervisión
Uno de los aspectos más críticos es la pérdida de la capacidad de supervisión adulta. Padres, cuidadores o responsables que consumen alcohol reducen su nivel de atención y su rapidez de respuesta ante emergencias, lo que resulta especialmente peligroso para niños y adolescentes.
El consumo de alcohol favorece la deshidratación y altera la regulación de la temperatura corporal, aumentando el riesgo de mareos, malestar general y golpes de calor. Además, puede facilitar conductas impulsivas, discusiones y conflictos, afectando la convivencia y el ambiente recreativo.
Medidas preventivas
- Evitar el consumo de alcohol en piscinas y espacios acuáticos recreativos.
- Designar adultos responsables que permanezcan sin consumo y atentos a la supervisión.
- Establecer normas claras respecto al uso de piscinas y la prohibición del consumo de alcohol.
- Fomentar la hidratación adecuada y el descanso a la sombra.
- Sensibilizar sobre los riesgos reales de la combinación de alcohol y agua, reforzando el autocuidado y la responsabilidad colectiva.
La educación preventiva, el autocuidado y la adopción de conductas responsables son fundamentales para promover espacios recreativos seguros y proteger la vida y la salud de las personas.
Programa Preventivo Abuso de Sustancias
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