El policonsumo se refiere al uso simultáneo o combinado de diferentes sustancias psicoactivas, como alcohol, marihuana, drogas sintéticas o medicamentos sin prescripción médica. Esta práctica se ha vuelto más frecuente entre adolescentes y adultos jóvenes, especialmente en contextos recreativos.
El principal riesgo del policonsumo es que las sustancias pueden potenciar o anular mutuamente sus efectos, generando reacciones imprevisibles en el organismo.
Por ejemplo, mezclar alcohol con ansiolíticos o pastillas para dormir aumenta el riesgo de depresión respiratoria y pérdida de conciencia, mientras que combinar estimulantes (como cocaína o bebidas energéticas) con alcohol incrementa la presión arterial, el ritmo cardíaco y el riesgo de intoxicación aguda.
Estudios señalan que quienes practican el policonsumo, presentan mayor probabilidad de accidentes, conductas impulsivas y dependencia múltiple, además de efectos negativos sobre la salud mental, como ansiedad, depresión y deterioro cognitivo.
Prevención
Las estrategias preventivas se enfocan en educar sobre los riesgos reales de mezclar sustancias, promover espacios de ocio saludable y fortalecer la detección temprana de consumo problemático en escuelas, universidades y lugares de trabajo.
El policonsumo constituye una práctica peligrosa que agrava los efectos del abuso de sustancias y dificulta su tratamiento. La prevención y la información oportuna son esenciales para reducir su impacto en la salud individual y comunitaria.
Programa Abuso de Sustancias
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