2 de abril: Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo

Abr 2, 2026

El autismo es una condición del neurodesarrollo que forma parte de la diversidad humana. Se manifiesta de maneras distintas en cada persona, influyendo en la comunicación, la interacción social, los intereses y la forma de percibir, procesar y responder al entorno.

Hablar de “espectro” implica reconocer que no existe una única forma de ser autista. Cada experiencia es singular, con fortalezas, desafíos y modos propios de habitar el mundo.

Hoy el enfoque avanza hacia la “concienciación”, es decir la aceptación, el respeto y la inclusión real, entendiendo que la diferencia no es un déficit, sino parte de la diversidad humana.

En los últimos años, el creciente interés por la salud mental ha contribuido a visibilizar el Trastorno del Espectro Autista (TEA). En algunos espacios y comunidades también se comienza a utilizar el término CEA (Condición del Espectro Autista), un concepto que busca enfatizar la neurodiversidad. Este mayor nivel de conciencia ha permitido que muchas personas adultas reciban diagnósticos que antes pasaban desapercibidos.

Parte de este diagnóstico tardío se relaciona con el llamado “masking” o camuflaje social, una estrategia mediante la cual algunas personas autistas adaptan su comportamiento para ajustarse a las expectativas sociales: imitar gestos, forzar el contacto visual u ocultar incomodidades sensoriales frente a ruidos, texturas o situaciones sociales. Esto puede generar un desgaste emocional significativo, ya que implica actuar de maneras que no siempre representan la experiencia interna de la persona, lo que puede derivar en estrés, fatiga social y otras dificultades en la salud mental.

Una vez que se deja de hacer “masking”, su bienestar aumenta, hay una mejor regulación emocional y sensorial, tienen relaciones más genuinas, hay menor agotamiento tanto mental como emocional, incluso una mayor autenticidad personal. Es importante destacar que este proceso puede ser acompañado con profesionales de la salud mental, tales como psicólogos y terapeutas ocupacionales.

Entre los patrones conductuales y cognitivos que pueden presentarse con frecuencia, aunque no de la misma forma en todas las personas, se encuentran:

  • Comunicación social: dificultad para interpretar gestos o ironías, distintas maneras de expresarse y mantener el contacto visual.
  • Conductas repetitivas o patrones: “stimming”, balanceo, golpeteo de manos, preferencia en mantener rutinas.
  • Sensibilidad sensorial: hipersensibilidad a ruidos y sonidos específicos, al contacto físico y ciertos tipos de ropa, y necesidad de mayor estructuración.
  • Pensamiento detallista: alta concentración en intereses específicos, y tendencia al pensamiento lógico y sistemático.
  • Regulación emocional: necesidad de pausas y espacios tranquilos para autorregularse.

La inclusión no significa adaptar a la persona a un sistema rígido, sino transformar los entornos para que sean accesibles y respetuosos de diferentes formas de comunicación, aprendizaje y participación.

Medicina Preventiva Programa “Salud Mental”
JEPLANGES

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